martes, 16 de septiembre de 2008

EL PEREGRINO


Finalmente el tercer sintoma de la muerte de nuestros sueños es la paz. La vida se convierte en una tarde de domingo y ya no nos pide grandes cosas, ni exige mas de lo que queremos dar.Entonces creemos que somos maduros, dejamos de lado las fantasias de infancia y alacanzamos nuestra realizacion personal y profesional.

Nos sorprendemos cuando alguien de nuestra edad dice aun que quiere esto o aquello de la vida. Pero en realidad, en lo mas intimo de nuestro corazon, sabemos que lo que sucese es que renunciamos a luchar por nuestros sueños, a librar el buen Combate.
Cuando renunciamos a nuestros sueños y encontramos la paz, tenemos un pequeño periodo de tranquilidad, pero los sueños muertos comienzan a pudrirse dentro de nosotros y a infestar todo el ambiente en que vivimos.

Comanzamos a volvernos crueles con quienes nos rodean y,finalmente, dirigimos esa crueldad contra nosotros. Surgen las enfermedades y las psicosis. Lo que queriamos evitar en el combate, la decepcion y la derrota, se convierte en el unico legado de nuestra cobardia.
Y, un buen dia, los sueños muertos y podridos vuelvn el aire dificil de respirar y comenzamos a desear la muerte, la muerte que nos libere de nuestras certezas, de nuestras ocupaciones y de aquella terrible paz de las tardes de domingo.

Fragmento, pag. 64 y 65 de El peregrino, autor Paulo Coelho.


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